Alguienvio uno????
|
Libros: La raza venidera, de Edward Bulwer Lytton Libros: Mas allá de Macondo hay otras tierras Libros: Soy Leyenda, la novela o la película TV: Adiós al Universo Animado de DC (parte 2) Cómics: Dark knight strikes again, de Frank Miller Cine: Mas rostros del terror
|
|

Hace mucho tiempo, las gentes sabias advirtieron que la fascinación que despierta el vampirismo estaba muy ligada a la sexualidad y el erotismo. Es que, en toda la parafernalia que rodea la practica vampirica hay símbolos eróticos muy obvios.
En primer lugar, el paralelismo entre el viejo y conocido coito y la penetración de los colmillos en el cuello elegido aparece evidente, salvo por un detalle de no menor importancia: El vampiro penetrador no deposita liquido alguno, a diferencia de lo que pasa en una copula común y silvestre, como habrán tenido ocasión de comprobarlo alguna que otra vez, sino que succiona ese vital elemento conocido como sangre. El vampiro, cuando "pone", lo hace para "sacar", para decirlo en forma groseramente gráfica, salvo cuando quiere compartir con otro su gloria y su martirio, como veremos mas adelante.
En otra oportunidad, describimos el "ciclo vampírico" de esta manera:
Andrés Palomino dice que "en términos psicoanalíticos, la muerte y el sexo están íntimamente ligados (en todos nosotros, no estamos hablando de necrofilia, que es una patología causada por una desviación de estos impulsos). El impulso sexual (Eros) y el impulso hacia la muerte (Thanatos) conforman nuestro ego. El vampiro representaría, así, una materialización de este ego que reprimimos y sublimamos a diario y que es el motor de nuestra actividad, a expensas del yo y el superyo. Eso explicaría la atracción que sentimos por este personaje mítico, objeto de culto y reverencia catapultado a lo largo del siglo veinte a través de la cultura de masas." Supongo que cuando Palomino habla de ego, se refiere al Ello freudiano, ese polo pulsional de la personalidad, cuyos contenidos son inconscientes, en parte hereditarios e innatos y en parte reprimidos y adquiridos, según nos informa el Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis (1).
Es curioso como la vampiro femenina o vampiresa, tradicionalmente se nos presenta como un ser de sexualidad absolutamente exacerbada, insaciable y fuera de control. La vampiresa aparece como una suerte de "femme fatal" que nunca tiene suficiente y que deja agotado a su víctima/amante. Esto se observa tenuemente en Carmilla y con toda evidencia en Drácula, donde las vampiresas que habitan el castillo del Conde se abaten sobre el pobre Jonathan Harker y lo dejan medio loco y totalmente exhausto, o el caso de la que en vida fuera la dulce y angelical Lucy Westenra, que luego de ser convertida deviene en un ser pletórico de lujuria, que fascina y espanta a su prometido, el remilgado Sir Arthur Holmwood.
No obstante, antes dijimos que la practica vampirica hay símbolos eróticos demasiado obvios y esto, quizás, nos haga ver solo sexualidad, solo satisfacción del ciego instinto animal, allí donde hay algo más.



Comentarios sobre Alguienvio uno????